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Niños y niñas soñadores: 4 estrategias para acompañar a los niños a lograr sus sueños

Por Ester Ferrari V.

Todos los padres hemos tenido ese momento mágico, en que asombrados miramos a nuestros hijos soñar despiertos. Los hemos visto sonreír sin decir ninguna palabra, brillar sus ojos cuando miran hacia el infinito, e incluso algunos hablar solos. Lo mejor ha sucedido cuando nos cuentan sus planes para el futuro, sus sueños llenos de fantasía, pero con una clara intención de un futuro feliz. 

Eso es en esencia ser un soñador: soñar con aquello que amas en un futuro feliz, es decir convertir los sueños en metas y las metas en realidades, ¡no es acaso lo que todas las personas deseamos! Sin embargo, a los niños se les enseña a soñar con una vida convencional que al final no les impulsa a hacer nada nuevo o diferente y se transforman en soñadores en potencia. Como padres una de nuestras tareas es llevar a nuestros pequeños de la mano para que logren sus sueños, no nuestros sueños.

Estrategias claves para estimular el soñar

1. Darles espacio y tiempo.  Es primordial darles a los niños el espacio y tiempo necesario para soñar; ayudarles a descubrir sus sueños, a trazarse metas y que las puedan cumplir. También, es necesario darles el espacio para que puedan materializarlos y promover que tengan metas adecuadas a su edad y valores. Nunca decirles que su sueño es tonto o burlarse, esto cortará sus alas en busca de sus sueños.

2. ¡Imaginar!  La imaginación es un gran tesoro de la infancia. Darles libertad para explorar en muchas situaciones habituales, no darles soluciones ni un modelo a seguir; plantearles situaciones absurdas en rutinas diarias donde puedan improvisar, dejarse llevar y abrir sus corazones para descubrir, disfrutar y jugar ¡Cualquier momento es bueno para desarrollar la imaginación!

3.  Hablar de problemas reales.  Invitar a los niños a que piensen soluciones disparatadas diferentes a las acostumbradas, hablarles de cosas descabelladas le ayudará a desarrollar recursos personales para encontrar buenas soluciones a sus problemas; además, sabrán ingeniárselas para crear alternativas de acción ante la consecución de sus metas. Solo los más locos son capaces de soñar en un futuro. 

4. Fomentar su valentía. Las neurociencias nos confirman que el cerebro aprende de manera óptima cuando es desafiado en un entorno que estimula el asumir riesgos. Sin embargo, ante una amenaza, se limita, se hace menos flexible (Neurociencia y Educación. Marcela Garrido Diaz). Por eso es necesario crear un ambiente relajado con bajas amenazas y altos desafíos para que los niños se atrevan, donde se trata de no solo darles la oportunidad, sino que puedan sentir que confiamos en ellos y en sus sueños. Nuestro papel es estar ahí, simplemente para darles la oportunidad de que nos cuenten cómo van, qué necesitan, cómo se sienten.

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